Nuestra empresa

RESEÑA HISTORICA

Corría el año 1969. Los destinos de Colombia estaban regidos por el doctor Carlos Lleras Restrepo y estaba de moda reclamar la paz del mundo.

Las cosas marchaban aparentemente bien para todo el mundo, más no para Manuel Bedoya, hombre sencillo y trabajador, extracción humilde, poseedor de una gran capacidad de observación, supremamente inquieto, deseoso de aprender y con un enorme apetito de progresar que lo acompaña desde que tiene uso de razón. Porque desde muy niño ha visto las oportunidades, donde sólo aparecían la rutina, la monotonía y el desánimo.

Podría decirse que Manuel Bedoya se inventó para Tuluá y el centro del Valle, el mercadeo más criollo de ésta zona de el país, cuando ¨ libreta en mano ¨ recorría cada rincón del Valle del Cauca, tomando pedidos de mercancías para salir corriendo en plena madrugada a comprarlas en la ciudad de Cali y retornar a cada sitio a hacer las respectivas entregas con estricta seriedad y con el más alto sentido de responsabilidad.

El gran valor de esta actitud, radica en que Manuel Bedoya no poseía ni fábricas, ni bodegas, ni filas de clientes a la puerta de su negocio; a cambio tenía toda la energía, los deseos y una inmensa creatividad comercial que le permitía arreglárselas para cumplir con su creciente lista de pedidos de productos de consumo masivo.

No lo lograron apartar del mundo comercial, las actividades desarrolladas anteriormente, cuando fue mecanógrafo y asistente del registrador en varias registradurías municipales, donde además, se vio seducido temporalmente por la magia de la fotografía; oficio que aprendió y desarrolló, antes de ser dependiente de un almacén de Tuluá.

Una gran motivación interior lo conducía a buscarle a la vida otras alternativas diferentes a las ofrecidas por la vida en San Pedro, su pueblo natal, y el trabajo en el campo como única posibilidad de supervivencia.

El mercado circundante lo inspiró y le dio suficientes motivos y argumentos, como para cambiar de línea de productos. Una decisión muy importante, como todas las que ha tenido que tomar a lo largo de su vida personal y de negocios, lo llevó a dejar a un lado los productos populares para darle paso a los ADORNOS.

Lo primero que le dio a su negocio fue le nombre; quería el más corto, sonoro, representativo y que resumiera en sí la filosofía de su negocio: ¨ SERVIR, SATISFACER Y SER UTILES AL CLIENTE ¨. Fue así como surgió EL BOTON, en 10 m2 de área, en plena Calle Sarmiento de la ciudad de Tuluá; decorado con sencillez, pero con buen gusto y elegancia. Desde su ubicación estratégica, pudo ver en detalle el comportamiento, tanto de compradores como de vendedores, y se convencía cada vez más de que quien se atreviera a realizar innovación, tendría el mundo comercial a su favor. Por eso no dudó en hacer publicidad agresiva, pensando en ello como inversión, y no dudó en tomar nuevo local, de mayor tamaño y con un área de influencia mayor. Le agregó más horas de vida al día, porque para mejor servicio, extendió los horarios de atención, prácticamente era el primero en abrir sus puertas y el último en cerrarlas; incrementó la variedad de artículos y se apoyó en nuevos empleados; en los que siempre ha influido para contagiarlos de su optimismo y vocación de servicio.

Así ha transcurrido la historia de ALMACENES EL BOTON que es la misma historia de Manuel Bedoya, de su esposa Martha; compañera inseparable de todas sus actividades para darle el toque delicado y femenino, para velar por el orden y la estética, siendo compañera de todos los días y presencia permanente, que aporta ideas y soluciones y une su fuerza para construir sus sueños. También sus hijos Julis Maber, Lina Margarita y Manuel Alberto, han sido fuente de inspiración, elementos motivadores y testigos de excepción de todo un proceso de sueños y anhelos, de trabajos y logros y de optimismo y gratitud, que hoy se palpa y se ve en obras como la sede de 3 pisos y 6 niveles que con sus 860 m2 con capacidad inclusive de realizar importaciones desde cualquier lugar del mundo. Y el local en un moderno centro comercial de Tuluá, BOTON HOGAR imponiéndose en decoración y navidad.

EL BOTON de hoy dista muchísimo de aquella pequeña área que vio nacer a EL BOTON, pero en su interior sigue conservando el mismo espíritu emprendedor, la misma vocación de servicio y una creciente mística comercial que sólo sabe mirar hacia delante.

EL BOTON de hoy es el resumen de 38 años continuos de labores; toda una vida dedicada a tejer en familia los más elevados anhelos, cimentados en los más nobles valores.

EL BOTON del futuro, espera asumir los retos del mercado con optimismo y mente abierta para brindar la mejor respuesta, como siempre ha sido su filosofia. Por esta razón sus energías estarán puestas en: Crear antes que destruir; edificar antes que derrumbar; avanzar antes que retroceder y ofrecer antes que reclamar.

Para generar empleo y creer en la gente.

Para protagonizar el proceso y parodiar aquel adagio que reza; ¡ Un botón basta de muestra y éste lo encuentra en Tuluá !